
Hace algunos días, la BBC publicó un artículo sobre las dietas más extrañas de la historia, que incluía ingerir arsénico, masticar hasta 200 veces tus alimentos para escupir después lo que aún quedase sólido, y comer huevos de solitaria. Sin embargo, se olvidaron de algunas que, si bien pueden ser poco eficientes, son muy divertidas, como la dieta del lagarto, que manda comer poco y copular harto; la de la iguana, la misma que la del lagarto pero con más ganas y la de Guido, igual a la de la iguana pero más seguido. Tampoco nombraron la de la berenjena, que dicta hacerlo de vez en cuando con pareja ajena. Y para las señoritas de su casa, la dieta del perejil: todas las noches con el mismo gil. La nutricionista de Dedomedio nos aseguró que, aparte de las mencionadas por la BBC, existen otras dietas tanto o más absurdas, la mayoría tan falsas como bastante peligrosas.
NO RESPIRES MUCHO PORQUE ENGORDA
Si le preguntas a Wiley Brooks, el fundador del Breatharian Institute of America y del respiracionismo, cómo hacer para no engordar, tendrás dos problemas: primero te cobrará 10,000 dólares por el consejito y, segundo, te dirá que no comas nada. Él asegura que lo único que necesita el cuerpo humano para poder vivir es luz y aire. Aguanta, ¿y los alimentos? Según el padre del respiracionismo, estos son solo vicios, como el alcohol y el tabaco. Su terapia la aplica desde 1981. El problema es que en 1983 fue ampayado saliendo de un restaurante de comida rápida con un hot dog y una bebida. Cuando se le preguntó qué carajos hacía comiendo, Wiliey dijo recontra conchudo que nadie puede vivir “exactamente” sin comer, y eso no por culpa de la fisiología, sino de “la contaminación alimenticia, social, atmosférica y eléctrica”. Sí, claro. Hasta el día de hoy hay personas que siguen esta dieta (o dicen seguirla) como muestra la película Vivir de la luz.
BIBLIA LIGHT

Jordan S. Rubin padecía, a los 19 años, de la enfermedad de Crohn, un mal que hace que tu propio sistema inmunológico “ataque” a tu intestino. Para salvarse recurrió a la Biblia… para crear una dieta: la del Creador (conocida también como la dieta de la Biblia, por obvias razones). Así, descubrió que, según el sagrado libro, hay comidas prohibidas (sucias) y otras aceptables, estas últimas principalmente compuestas por vegetales y carnes “limpias”. Se trata de una dieta que deja de lado, entre otras cosas “sucias”, el cerdo, el pollo frito, los mariscos y el alcohol (con lo que acaban de perderme como posible seguidor). Por ejemplo, según dice el libro del Levítico (11:9-10) ”De todos los animales que hay en las aguas, podréis comer los que tienen aletas y escamas en los mares o en los ríos. Pero todos los que no tienen aletas ni escamas entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, os serán abominación”. Según Rubin, la dieta es efectiva. Ya si no bajas de peso, caballero prueba ponerte a rezar.
PARA ADELGAZAR Y COMER PESCADO, HAY QUE TENER CUIDADO

¿Una dieta a base de pescado? No suena mal, ¿verdad? Pero, ¿si te decimos que debe ser pescado crudo? No importa, a ti te gusta el sushi. Ok, ¿y si agregamos que éste debe estar vivo? La cosa cambió, ¿no? A inicios de 1939, al estudiante de Harvard Lothrop Withington le apostaron que no sería capaz de comer un pez dorado vivo. El universitario se empujó un goldfish en “guan”, y no solo cumplió el reto sino que impuso una moda. De un momento a otro, eran cientos los jóvenes que deglutían pequeños peces que se retorcían y aleteaban antes de llegar al estómago. Para abril de ese año ya había un recordman con 101 peces vivos con pasaporte a su estómago. Meses más tarde, esta extraña actividad fue prohibida debido a las enfermedades que podían transmitir estas mascotas acuáticas convertidas en bocaditos, y a las voces de protesta de organizaciones protectoras de animales. Así desapareció esta extraña moda hasta que alguien tergiversó la noticia y la transformó en una dieta. Por favor, no la intentes porque es más falsa que invitado al programa de Laura Bozzo.
¡VILMA, ¿QUIÉN SE COMIÓ MI PIERNA DE BRONTOSAURIO?!

¿Has oído de la dieta del cavernícola? No consiste en saltarle al cuello a un tiranosaurio o comer huevos de pterodáctilo, sino en ingerir mucha carne y frutas, y pocos granos, como los homo sapiens que vivían de la caza y la recolección. Sus detractores afirman que una dieta basada en carne, dejando de lado lácteos y granos, no puede ser tan buena. Walter L. Voegtlin escribió el libro La dieta de la edad de piedra, en el que asegura que en la Era Paleolítica se comía mucho mejor y más sano que en estos tiempos. Luego de noticias recientes, no hay que ser Ivan Thays para pensar lo mismo. Todo bien, pero recuerden que el promedio de vida del homo sapiens era de tan solo de 25 años.
¡ODIO A LOS PITUFOS!

La dieta de los lentes azules consiste en… llevar lentes azules. El principio de este régimen es simple: los alimentos son rojos, verdes, blancos o amarillos en su mayoría, pero azules no los hace la naturaleza. Entonces, con estos anteojos verás la comida de ese color (según un estudio, el color menos apetitoso) y, en teoría, no te apetecerá comerla. ¿Es efectivo? Probemos: ¿Te provoca comer esto, esto o esto? Entonces podría funcionar. Estas gafas chinas, llamadas FTF Blue Diet Glasses, cuestan alrededor de 13 euros y si no logran hacerte adelgazar, al menos serás un gordo cool con un look retro.
Retornar a todos los articulos NOTAS DESTACADAS