Aparentemente, en los Estados Unidos, por 12 dólares la hora puedes tener tu propio secretario amoroso.
Así es. Aaron Small, un joven neoyorquino de 24 años, ha contratado a un hipster desempleado y con media cabeza rapada -Brenndon Knox- para que sea el asistente de la relación que Small tiene con Bianca Caampued, hace 2 meses. O sea, como este muchacho con pinta de nerd sabe que esta chica es su única opción para evitar las largas noches solitarias, prefiere no correr riesgos y no dejar abierta la opción de que la relación se enfríe.
Según este par de tórtolos -mejor dicho, de pavos- el trajín diario del trabajo los deja con muy poco tiempo para planear actividades conjuntas para sus ratos libres.
Veamos cuales son sus itinerarios:
El muchacho: sale de su casa a las 6:00 am y, según el día, regresa entre las 7:00 pm y las 9:00 pm.
La muchacha: está en su oficina desde las 10:00 am hasta más o menos las 6:00 pm.
Mientras que Small tiene lo que aquí en Lima es un horario relativamente normal, Caampued se queja de no tener “ni un minuto para pensar” durante su día de trabajo de 8 horas -lo del “no pensar” no debería sorprender: la muchacha habla como la encarnación de la Tipa Hueca.
Irónicamente, quien paga por este servicio -y quien tuvo la brillante idea de remunerar con $12.50 la hora al secretario- es el consultor de negocios de 24 años. Aunque ahora, ya que él tiene uno y ella también quiere, la novia también ha contratado a una asistonta para que coordine con Knox las cosas de pareja, porque meter más gente a tu relación siempre hace las cosas más fáciles…
(La persona idónea para el cargo)
En su primera semana de trabajo con esta pareja, el secretario del romance, como él mismo se hace llamar, facturó 20 horas, es decir, $250.00 en una semana de titánico esfuerzo por evitar que uno se aburra del otro.
¿Quién puede decir que hay crisis en gringolandia cuando hay gente que gasta plata en estas ridiculeces?
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