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EL SOBREVALUADO VALOR DE LA VERDAD EN EL SHOWBUSINESS

Por: Jose Villaorduna | July 20, 2012 - 3:47 pm

¿Solo show o escarnio de la miseria televisado? La franquicia que tuvo su origen en el Reino Unido bajo el nombre de Nothing but the truth (Nada más que la verdad) llegó a Perú y de inmediato, como era de esperarse, causó polémica. La revista Caretas acaba de publicar una implacable crítica que a mi juicio casi, solo casi, da en el blanco, aunque igual mereció una furibunda respuesta de Frecuencia Latina y del propio conductor, Beto Ortiz, quien amenaza con demandar a la revista por poner en tela de juicio la credibilidad del programa de TV. A continuación mi modesta y gratuita opinión.

Lo primero que hay que decir sobre “El valor de la verdad”, es que es imposible que se pueda llegar a la verdad con un aparato como el polígrafo. Luis Aguirre señala en su página de Facebook uno de los principales errores en los que cae Caretas, y es el hacer una defensa furiosa de la poligrafía. Como citamos en un artículo anterior (“Las mentiras detrás del detector de mentiras“), la poligrafía no es más que “una codificada conjetura disfrazada de ciencia”. Es imposible que ese aparato pomposamente nombrado como “detector de mentiras” esté en capacidad de discernir si una persona miente o dice la verdad, pues solo mide reacciones fisiológicas que pueden responder a muchísimos más factores que el solo ser o no sinceros.

Dicho lo anterior podemos preguntarnos, ¿importa eso?

La primera reacción que tuve tras ver extractos del estreno de “El valor de la verdad” fue de rechazo. El outing de Ruth Talía Sayas Sánchez, no solo frente a millones de televidentes, sino sobre todo frente a sus padres y novio presentes en el set, respondiendo al conductor acerca de su bisexualidad, su trabajo en un night club -mientras sus padres suponían que trabajaba en un call center- y la confesión, también en respuesta a una pregunta de la producción, de haberse prostituido en el referido night club, me pareció un retorno al show de miserias conducido por Laura Bozzo, aunque ciertamente en un formato más pulcro y con una conducción correcta y sin estridencias.

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Pero, lo peor no era lo que ocurriese con Ruth Thalía, quien finalmente había decidido ponerle precio a la exhibición de sus miserias, sino que el formato del programa hacía también un espectáculo de las reacciones de los padres y novio de la concursante, víctimas colaterales que no habían negociado el que se haga escarnio público de su vergüenza.

Sin embargo, lo descubierto por Caretas, en el sentido de que al menos una parte de lo visto era ficción, me hizo reconsiderar mi opinión inicial. Dice Caretas:

Ocurre que Bryan Barony Romero Leiva (20), quien en el programa inaugural de “El Valor de la Verdad” del sábado 7 se presentó como novio de Ruth Thalía Sayas, sostiene que mintió para cobrar parte de los S/. 15,000. Sin embargo, al final no recibió nada.

Romero aseguró que Ortiz lo ha llamado a su teléfono ofreciéndole trabajo para que no denuncie el hecho ante la prensa.

CARETAS lo encontró en Huachipa, donde se dedica a manejar mototaxi para pagar sus estudios. Lucía nervioso ante una posible represalia de Ortiz, pero aceptó conceder una entrevista grabada.

Romero sostuvo que la relación con Sayas terminó en mayo, pero ella lo llamó a inicios de este mes para que se presente como su novio y a cambio le daría parte del premio. Él dice que ya sabía que Sayas había trabajado en un night club de Santa Anita y por eso terminaron, pero fingió no saberlo en el programa para ayudarla.

El mototaxista alega que los productores de Beto Ortiz le hicieron firmar un contrato que él no leyó. “Yo quería irme rápido y me dieron nomás. ‘Hermano, ¿para qué es eso?’, pregunté. ‘Tú firma nomás’, me dijeron. Firmé y saqué la vuelta nomás”, asegura.

Romero cuenta que luego fue a pedirle su parte del dinero a Sayas, pero ella no se lo dio. “A mí me dijeron que había cobrado y yo necesitaba plata para el motor (de su mototaxi). Ella me dijo te voy a dar algo nomás. Y yo pensé ya está hecho que me dará algo más o menos ¿no? Y me dijo: “Te voy a dar 500 soles nomás”. Me quejé y le dije: “sabes qué, yo quiero que me des 2 mil y tantos porque yo necesito eso para mi motor”. Y me dijo: ‘no, para qué te voy a dar tanto dinero, si ha sido a mí a quien están pagando, no a ti’”.

Bien. Una víctima menos entonces.

Y ya antes, hace una semana, nos había llegado un video en el que se descubría una nueva faceta en la vida profesional de Ruth Talía: la de actriz. Veamos el siguiente video de la serie “Al fondo hay sitio” y agudicemos la vista con la chica que aparece en el segundo 20, y que luego, a partir del minuto 1:04 aparece a la izquierda del personaje de “El Platanazo”:

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Curiosamente, Ruth Talía hace el papel de una chica que trabaja en un night club, y si no estuviésemos frente a un caso de televisión blanca, fácil hasta hubiese terminado acostándose por dinero -como reveló en una de sus confesiones en “El valor de la verdad”- con el novio de Charito, para coronar la despedida de soltero.

Así que para cualquiera sería fácil llegar a la conclusión de que las miserias exhibidas a cambio de S/. 15,000 en el programa conducido por Beto Ortiz, son miserias actuadas, y por lo tanto inofensivas. Los padres de Ruth Talía ya vieron antes a su hija aparecer en televisión, además en un rol idéntico, así que tal vez en esta ocasión aceptaron ser invitados a unirse a la puesta en escena. ¿Es eso terrible?

Yo sostengo que no. Me parece mucho más sana la dramaturgia que la irrupción morbosa en la intimidad de las personas. No es este, además, un caso aislado ni de la televisión local ni mucho menos de la mundial. ¿Alguien podría reclamarse estafado si descubre que el reality show permanente que es la vida de Susy Díaz, responde en gran parte a un guión escrito por ella misma, matrimonio dispar con “Andy V” incluido? ¿Se escandalizarían los periodistas de espectáculos gringos si un relámpago sináptico en sus cerebros les hace notar que las teatralizadas sorpresas en la vida de esas talentosas-buenas-para-nada de las Kardashian, son milimétricamente planificadas por los millonarios productores de “Keeping Up with the Kardashians” y todos sus spin off?

Creo que además, a la mayoría del público no le interesa demasiado saber que lo visto es o no parte de una ficción. Programas como “El valor de la verdad” cumplen la función de ofrecer una catarsis a los televidentes, gracias al buen manejo del suspenso frente a las cosas que se irán “revelando” en el programa. Si lo visto fuese cierto, Ruth Talía no habría esperado a que sus padres y novio se enteren de sus andanzas en vivo y en directo, eso es solo parte del show. Como es parte del show pretender que todo lo visto es una verdad tan absoluta como la ley de la gravedad. A Beto Ortiz y a los productores del programa les toca defender la credibilidad del mismo y atajar las denuncias de fraude. A los periodistas nos corresponde ser ladillas e intentar aguar inútilmente el éxito millonario del programa, que ha sido capaz de destronar a la ex reina de la tele.

Y entretanto, el público agradecerá que este programa le genere la ilusión de que existen miserias mayores que las propias, y que en el mejor de los casos, uno no esté obligado a confesar lo que prefiere ocultar a diario. Así que solo nos queda felicitarlos por el cuidado que se ha puesto en una trama bien elaborada y en una producción impecable. Porque lo otro, estimados lectores, sería contentarnos con algo como esto:

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O esto:

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