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JORGE DEUSTUA

ACÁ ME TRATAN COMO VACA SAGRADA, AFUERA ME VEN COMO UN JOVEN ARTISTA. Por: Luis Casassa | January 1, 2012 - 4:47 pm

Atrás habían quedado los estudios de Ingeniería Industrial, el doctorado Cinematografía en La Sorbona de París, la beca de la Unesco y las exposiciones realizadas a lo largo de 30 años de carrera fotográfica en el Museo de Arte de Lima y el Centro Cultural Georges Pompidou de Paris. Cuando le propusieron una muestra antológica, Jorge Deustua pensó que era el momento de un cambio, y lo encontró al otro lado del mundo: en Australia. Allí conoció a Marian Drew con quien creó Perú – Australia: más allá del paisaje, fotografías nocturnas que forman un puente entre estos dos países a través de la luz, y que se presenta en el Centro Cultural Garcilaso de la Vega hasta fines de enero.

Busco que la gente que vea mis fotos no se vaya con el alma vacía. Cada vez más necesitamos belleza y poesía en este mundo y entiendo también que el arte, la fotografía, y la magia siempre se han relacionado estrechamente. Creo que los primeros hombres que hicieron fotografía eran magos. Me alegra pensar que algo de esos hombres perdura en mí. Si logro que mi trabajo transmita ese sentir a quien lo ve, consideraré que voy por el buen camino.

Mi primera cámara llegó a mis manos luego de andar rezando por ella en silencio mil veces y un poco más. Recuerdo de pequeño que mi padre tenía una cámara Agfa Billy modelo I pero no se la prestaba a nadie, por lo que le compró una Kodak Baby Brownie de bakelita a mi hermano mayor. Yo no había hecho méritos suficientes.

Finalmente mis plegarias fueron escuchadas. Participé en un concurso de la tienda Tía, pinté un clásico moderno Muni vs “U”, y con él me gané una Brownie “Fiesta” de Kodak de plástico, de una sola velocidad, y de un solo diafragma. Las imágenes de la Fiesta eran tan borrosas e imprecisas que parecían salidas de un sueño.

Mi primer contacto con la fotografía profesional lo tuve al fotografiar la tapa del disco With The Beatles, el 22 de noviembre de 1963. No, mentira. Pero me hubiera gustado tanto que fuera verdad.

Una vez, en París, fotografié a Claudia Poncioni con sus mellizos recién nacidos y nunca más los vi. Treinta años después, los mellizos me llamaron para decirme que mi foto era EL testimonio de la ternura y del gran amor de Claudia por ellos.

Tuve la suerte de conocer a Julio Ramón Ribeyro gracias a que Jorge de la Puente era mi amigo, y Jorge era cuñado de Julio Ramón. A pesar de su modestia y su necesidad de pasar desapercibido, la gente joven lo adoraba como si fuera una estrella del Rock & Roll. La verdad es que se parecía a George Harrison.

En 2007, me invitaron a hacer una muestra antológica, En busca del héroe, una retrospectiva que reunió 30 años de fotografía, y publicar un libro con el mismo título. Yo no lo entendía, acá en el Perú me tratan como una vaca sagrada pero afuera me ven como un artista joven con mucho por hacer.

Mi primera intención al hacer En Busca del Héroe, fue construir una mirada metafórica con el secreto deseo de que las personas que estuvieron frente a mi cámara y luego en las fotografías en blanco y negro de la muestra, fueran relacionadas alegóricamente con las grandes historias épicas, con la identidad y el mito, por momentos con la mitología del Héroe.

La mitología griega siempre me ha interesado. Pienso que la mitología nos presenta ciertas guías para nuestro sistema de pensar, de conocer, de creer. La mitología es como son los fragmentos de cerámica en un lugar arqueológico. Hay energía en ella, pero nos da la suficiente si la enfocamos sin grandilocuencias, en los detalles cotidianos, sencillos, palpables. Lo que nos rodea es el diminuto reflejo de algo inmenso.

Sentí entonces que una etapa de mi trabajo se había cumplido y que se conservaría, que quedaría para siempre. Sentí la necesidad de mirar hacia adelante, de construir un tiempo nuevo. De crear obra nueva siendo consciente de la historia, de mis experiencias, de mi propia trayectoria.

Mi llegada a Australia, un país fresco e inspirador, fue un hecho importantísimo también. Allí, mis fantasías sobre la existencia de un mundo generoso parecían hacerse realidad. Los australianos tienen humor, son amigables, sencillos, y caminan sin zapatos. Inmediatamente me identifiqué con ese espíritu. Ya en Brisbane conocí a la artista australiana Marian Drew, con quien hemos realizado este proyecto.

La idea de un proyecto fotográfico ejecutado entre dos siempre ocupó un lugar en mi mente. Estaba convencido de que el trabajo final se convertiría en algo más que la suma de las partes. Este proyecto me ha demostrado que esto es cierto, que resultó una gran idea de colaboración entre artistas y de conectar países lejanos y distintos. Que ha creado además un idioma común entre nosotros, el de articular los paisajes fotografiando de noche y dibujando con luz.

Espero que Perú-Australia: más allá del paisaje se parezca a un poema recitado alrededor de una fogata nocturna, de medianoche, y que por lo tanto nos dé un poco de miedo y también de pena porque al repetir con luz el trazo de los antiguos sobre la piedra, probablemente estemos mostrando lo que hay bajo la piel de los lugares conocidos, y descubriendo lo que solo la noche permite ver.

Foto: Andrea Neumann

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