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LA MEJOR BANDA QUE SE PROCLAMA LA MEJOR BANDA

Por: Maria Jesus Zevallos | June 1, 2012 - 10:42 am

The Hives
Vestidos con traje de cola y sombreros de copa para la promoción de su último disco, los integrantes de la banda sueca The Hives parecen querer estar a la altura del título que ellos mismos se han otorgado. Y aunque el sector más hipster de la crítica los mire aún por encima del hombro, no son pocos los que se han dejado seducir por su calculada puesta en escena, enérgica y catártica, así como por su estridente y refrescante  garage rock. Ser considerados como “la mejor banda internacional” en el 2003, o “una de las mejores bandas en vivo” en el 2006, o que su vocalista haya entrado a la lista de los 50 mejores frontmen de todos los tiempos (2004), no ha ayudado mucho a bajarles la arrogancia. “Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que soñé con una banda de rock” comentaba Ben Greenman en una columna del semanario estadounidense The New Yorker, para luego agregar: “La semana pasada soñé con The Hives”. Eric Cutler, de la revista Modern Fix, llamó a la agrupación “el hijo ilegítimo de Iggy Pop y Tanner (una banda rockera de California)”. Así que cuando Pitchfork Media los acusa de no ser más que un truco, a los miembros de The Hives no se les baja la moral. Pase lo que pase, ellos seguirán reclamando su puesto como la mejor banda del mundo.

2002. El Radio City Music Hall, uno de los locales más legendarios de la por siempre desvelada ciudad de Nueva York, es el lugar elegido para el evento más importante del imperio MTV, los Video Music Awards. Un joven y extremadamente popular Jimmy Fallon es el anfitrión esa noche del 29 de agosto. Al inicio del programa, entre la presentación de Sheryl Crow y la de los jueces y finalistas del entonces principiante programa American Idol, es presentada The Hives, una banda sueca hasta ese momento poco conocida en las Américas. Una joven y todavía sobria Kirsten Dunts sale a acompañar a Fallon a la presentación. “Aquí están dos de nuestras bandas favoritas” dice Dunts hacia el micrófono, mientras se abraza del anfitrión. Luego, con sonrisas en la cara, los dos dicen en coro “¡Un aplauso para The Hives and The Vines!”

En una pantalla gigante circulan las palabras THE HIVES ARE LAW. YOU ARE A CRIME (The Hives son ley. Tú eres un crimen). Se trataba del grupo más bizarro y visualmente incompatible que había visto en mi corta vida. Un vocalista que gritaba y marchaba afeminadamente en su sitio mientras maniobraba el parante de su micrófono; un baterista gigante que hacía que su set se viera pequeñísimo; dos gordos: uno pelado y con bigote tocando el bajo y otro con un peinado hitleriano tocando una de las guitarras, mientras que la otra guitarra le pertenecía a muchacho de piel pálida y cabello negro azabache que tocaba los riffs mientras miraba su instrumento boquiabierto, como si esperara que algo fuera a salir de él. La música es extremadamente ruidosa y explosiva. El vocalista, sigue gritándole al micrófono las letras de la canción Main Offender, el segundo single de Veni vidi vicious, el segundo disco de la banda. Todos visten de negro con corbatas blancas y zapatos de vestir blancos. El cantante baja del escenario y se pasea por las butacas llenas de músicos y famosos. Todos sentados, todos tratando de procesar qué es lo que están viendo. Regresa al escenario y termina la canción. “Yo sé que ustedes quieren que toquemos más” dice el vocalista dirigiéndose al público en sus casas. “Pero ese es todo el tiempo que tenemos, así que pueden descontectarse ahora”. Deja caer el micrófono y se para al borde del escenario, infla su pecho y alza su brazo derecho, mientras que el izquierdo se apoya en su cadera. Se queda ahí recibiendo los aplausos del público. Un segundo después, la cámara cambia de dirección hacia el escenario grande y se escucha el comienzo de la canción Get Free de la banda australiana The Vines. La banda tuvo una presentación mediocre, destruyó su equipo y se largó del escenario. Entonces entendí, la pantalla tenía razón. The Hives eran Ley.

Han pasado diez años desde esa presentación y The Hives está sacando un nuevo disco. “Los chicos están hospedados en el Royal Garden Hotel, en Londres” me dice su agente. Llamo a la recepción. Tengo indicaciones de preguntar por Nicholaus, ese guitarrista pálido y guapo que ahora es rubio, de cabellos ondulados y con un bigote del mismo color de su cabello, que en su piel blanca es casi imperceptible. Es un poco embarazoso preguntar por Nicholaus Arson, considerando que arson en inglés significa piromanía, pero supongo que el hotel ya se debe haber acostumbrado a esto.

Los miembros de The Hives usan nombres que definen sus alter-egos en el escenario. El verdadero nombre de Nicholaus Arson es Niklas Almqvist, y es el hermano mayor de Per Almqvist, conocido como Howlin’ (aullido) Pelle, el vocalista de la banda. Ellos dos fueron los responsables de formar la banda en 1993.

“Todavía recuerdo muy vívidamente esa presentación”, le digo a Nicholaus. “Oh, ¡qué genial! ¡Muchas gracias!” me dice el guitarrista, extrañamente con un genuino tono de agradecimiento en medio de su fuerte acento sueco.

La verdad es que The Hives son un alter ego. Sus apariciones en vivo, ya sean conciertos o entrevistas, están repletas de autoproclamaciones de grandeza y genialidad. “Hay una ola de calor viajando Europa, mientras están aquí en este club” diría Howlin’ Pelle en una presentación en Bruselas el 29 de octubre del 2008. “The Hives son la razón”.

Pero los elogios no solamente han venido de ellos mismos. En el 2003 ganaron el premio a la mejor banda internacional en los NME Awards. También, en el 2006, Spin Magazine seleccionó a la banda como una de las mejores bandas en vivo, y a su vocalista como uno de los 50 mejores frontmen de todos los tiempos en una selección hecha en el 2004.

Cuando los nombraron una de las mejores bandas en vivo, ¿se sintieron halagados o era algo que ustedes ya esperaban?
Uhh… creo que un poco de ambos. Siempre hemos puesto mucho en nuestros shows en vivo, y hemos hecho muchos. Hay algunos que nos ponen en los top 3, ¿sabes? Así que, sí, somos una buena banda en vivo, y yo experimento eso desde la primera fila. Somos una banda que se esfuerza. Probamos cosas que otras bandas no harían. Nos encanta cuando la audiencia se vuelve loca, y nos encanta ver sus reacciones, y si la audiencia no reacciona de la manera que nosotros queremos, entonces los hacemos reaccionar de la manera que queremos.

Es así, todo está fríamente manipulado. Nicholaus entiende que para conseguir un show en vivo que sea siempre memorable, deben tener claro que no solamente es cuestión de tocar bien. “Sus posturas en el escenario y los comentarios de Pelle, ¿cómo sucedió eso?” le pregunto al guitarrista. “Creo que es algo que planeamos hacer y lo hacemos como parte del plan”, me responde. “Y creo que lo hacemos muy bien”. Nicholaus habla muy pausadamente, como si estuviera por primera vez razonando por qué es que se comportan de la manera que lo hacen. “Hay muchas bandas que tratan de hacer lo que nosotros hacemos, pero no lo logran” me comenta. “Nosotros comenzamos a hacer conciertos cuando teníamos 14 o 15 años y algunas de nuestras canciones comienzan y a los 5 segundos Pelle comienza a hablar. Él siempre habla mucho en los shows”.

Pelle es la parte más visiblemente importante en la puesta en escena de The Hives. En una entrevista para la revista estadounidense Rolling Stone, Howlin’ Pelle declaró que él sabía que en un principio no podía cantar, “Así que tuve que compensar haciendo un montón de otras cosas, y ahora me he enseñado a cantar, así que soy el paquete completo”. Entre risas con sus compañeros de banda, pero manteniendo esa engañosa seriedad que los caracteriza, Pelle continuó con su declaración: “Me gustaría usar una frase de la banda japonesa Guitar Wolf: la música está probablemente en el puesto seis en importancia. Primero está la apariencia, las agallas y saltar… para que sepan. Luego hay dos cosas que no están claras, y luego recién viene la música”.

Pero no todos reaccionan positivamente a la gestión de esta banda. Maddy Costa, columnista de la publicación británica The Guardian expresó en la última reseña sobre ellos que “La música que tocan es obviamente desechable y al borde del pastiche”. Pitchfork Media, de Estados Unidos, también los ha tenido en la mira por muchos años, llamándolos “la banda de garage rock menos arriesgada del mundo”. Pero a the Hives les importa poco. Los posibles halagos de los medios no son lo que los ha hecho creerse los mejores. Ellos simplemente lo saben.

Es muy interesante el ver cómo ustedes hacen que esto funcione. Estoy segura de que si otras bandas proclaman que son las mejores del mundo perderían seguidores y popularidad.
Sí. Pero ¿sabes? Para nosotros es más como un truco mental Jedi, creo yo (risas). Me refiero a que, si decimos una y otra vez que somos la mejor banda del mundo, eventualmente la gente lo creerá. Pero sí, nosotros siempre hemos dicho eso. Incluso cuando había 6 personas en un show, porque cuando tú dices que eres la mejor banda, la gente se queda en shock. Es igualmente divertido hacerlo en frente de 6 personas o en frente de una audiencia de estadio.

¿En serio han tenido audiencias de 6 personas?
Sí… O sea, cuando comenzamos, tocábamos en cualquier bar, en cualquier club donde hubiese un show. Tocábamos en cualquier sitio donde pudiéramos tocar. Nos hemos presentado en centros de juventud Cristiana… cualquier lugar donde nos dijeran que vayamos. Por ejemplo, tocamos más o menos en 20 lugares en mi pueblo natal (Fagersta, Suecia), lo que me parece raro porque es un pueblo de 12,000 personas. Ya no hay más shows allá. Ni recuerdo cuáles eran la mitad de esos lugares, ¿sabes? Por supuesto que tuvimos que tocar para poca gente, todos tienen que hacerlo cuando comienzan.

Nicolaus se escucha incómodo cada vez que hago preguntas que no conllevan a una respuesta que halague a la banda. Pero parece ser porque este tema no se discute seguido, antes que por ser un tema incómodo en sí. The Hives siempre se autoproclamaron la mejor banda del mundo, pero nunca pensaron que la gente vería lo que ellos veían.

Escuché en una entrevista que lo único que ustedes querían era tener tres discos que ustedes mismos pensaran que eran fantásticos y luego podrían seguir con sus existencias de clase media-baja. ¿Cómo cambió eso?
Eso es lo que pensamos que pasaría. Creo que fue en el 99 cuando sacamos nuestro segundo álbum. No pensamos, tú sabes… siempre dijimos que haríamos tres discos y luego renunciaríamos, porque no veíamos a ninguna otra banda que hubiese logrado hacer tres discos buenos consecutivamente. Ninguna de las bandas que eran musicalmente similares a nosotros vendía millones de discos. Nunca pensamos que sería así, pero cuando vendimos un millón de discos, como que tuvo sentido seguir haciéndolos. Nosotros esperábamos hacer esos tres discos y que la gente los descubra después de que nos hayamos retirado. Dirían “Sí, claro, The Hives, esa era una banda genial… hace 5 o 6 años”.

Pero la gente sí respondió. Aunque hoy, casi 20 años después de haberse formado, el brillo que ocasionó la música de The Hives en sus inicios obviamente se ha apagado un poco. Ya no son novedad, y lamentablemente, estos suecos trabajan en una industria regida por las tendencias.

¿Probarían otros sonidos si en algún momento la gente ya no responde al garage-punk?
Ehh, no. Yo no quería que la música fuera mi trabajo cuando comenzamos, precisamente porque no quería tener que hacer un cierto tipo de música, es decir, hacer un cierto tipo de música para pagar las cuentas. Y también estaba eso de los tres discos. Éramos lo suficientemente jóvenes para hacer solo tres discos y renunciar, y nunca tener que preocuparnos por hacer un mal disco. Pero creo que siempre hemos tenido la suficiente creatividad para saber exactamente qué es lo que queremos. Todo contrato que hemos firmado ha tenido una cláusula que nos asegura que tendremos control completo sobre todo lo que hacemos. Ahora que tenemos nuestro propio sello discográfico (Disque Hives) básicamente estamos manejando nuestros álbumes nosotros mismos. Es como: “¡Hola Hives! Este es el nuevo disco de The Hives”. Nos va bien haciendo música, ¿sabes? Así que podemos hacer lo que queramos. Cambiaríamos nuestro sonido solo si quisiéramos sonar diferente.

Nicolaus tiene razón. A The Hives le va bien haciendo lo que hace. Tienen cuatro discos de estudio y este año saca Lex Hives, su quinto hijo. “¿Que debemos esperar de este disco?”, le pregunto. “Música genial” me responde Nick, mientras se ríe. “Una gran experiencia, ¿sabes? Lo usual”.

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