La historia empieza en el verano de 1980, cuando un imberbe Gustavo Cerati, escoltado por dos flacas inglesas que le hacían los coros, se presentó con su banda de entonces, Sauvage, en un cabaret del Parque Centenario en Buenos Aires. El repertorio incluía covers y algunas canciones propias medio improvisadas. Coincidió con Zeta Bosio, a quien conocía de la universidad.
Luego un día, Charlie Alberti llamó por teléfono a María Laura Cerati para invitarla a salir, pero contestó Gustavo. Cerati mencionó al padre de Charly, el famoso baterista de jazz Tito Alberti. Una semana después, Gustavo y Zeta escucharon a Charly tocar en la batería de su padre y armaron el trío. El resto es historia. Y parte de esa historia te la ponemos en este top ten de las que, a nuestro criterio, son las mejores canciones de Soda Stereo…
Un misil en mi placard (1984)
Cuando pase el temblor (1985)
Persiana americana (1986)
En la ciudad de la furia (1988)
Té para tres (1990)
De musica ligera (1990)