
No es que queramos desmerecer el enorme esfuerzo desplegado por varios medios y periodistas locales durante los últimos años, pero para que vean que en materia desinformativa y tergiversación todavía estamos un poco atrasados, aquí les presentamos una lista de los peores periodistas provenientes del cine, capaces de hacer de todo con tal de obtener un buen titular. Hasta incluso contar la verdad de los hechos.
EL NECIO (Spiderman, 2002)
J.J. Jameson / Director del diario “El Clarín”

Para él las cosas son como él las dice y punto. Si considera que el Hombre Araña es peor que el cholo Jacinto pero con mallas, es así y pobre de aquel que lo contradiga. La objetividad, la pluralidad, la verdad, se las pasa por ya sabes dónde. Lo único que le importa es vender más diariosy, por supuesto, ahorrar costos. Para él, el talento periodístico se mide de acuerdo a quién cobre menos y quien no le hinche las boloñas. Es de aquellos que fácilmente hubiese puesto “Ciro murió por drogo” o “Rosario lo vio caer”, sin el menor empacho.
EL MANIPULADOR (Cuarto Poder, 1997)
Max Brackett

Las practicantes son su debilidad y suele hablar de ello con su pene mientras orina. Puede mandarte al carajo si se te ocurre ayudar a alguien a quien acaban de disparar, en vez de seguir filmando. Es un trome asesorando a secuestradores para convertir su caso en un acto de justicia social con la que todos se identifiquen (solo si le dan a él la exclusiva). De trabajar en el Perú, hubiese convertido en un talk show la toma de rehenes en la residencia del embajador japonés y en héroe del Gran Show a El Cojo Mame.
EL URRACO (Los Ángeles al desnudo, 1997)
Sid Hudgens / Director de la revista “Hush-Hush”

A su lado, Magaly Medina es apenas una practicante emo. No se preocupa en correr detrás las primicias, pues él las inventa cuando más las necesita. Junto a un policía figuretti fabrica escándalos que involucran a personajes de la farándula y de la política solo para que éstos sean capturados y él ser el primero en reportarlo. Si hubiese recalado por estos lares, fácil hubiese sembrado amantes a más de un político o jugador de fútbol, solo para fotografiarlos y ponerlos en portada.