Cuando Cupido dispara sus flechas lo mismo da que haya una millonaria con un pobre diablo, una erudita con un iletrado o tu hermosa enamorada y tú, el amor supera todas las barreras. Lo mismo pasa en el terrorífico universo de los monstruos que se vieron atraídos por bellas heroínas. Claro, no siempre son correspondidos o aparece un “héroe” para malograr el happy ending humano-bestial.
¿ESA ES TU CARA O ME ESTÁS COCHINEANDO?
Vivía en la clandestinidad, era feo, pelado, algunos dicen que inteligente, mató a algunas personas y estaba enamorado de una mujer más joven que él. No, Vladimiro Montesinos no es uno de nuestros personajes, hablamos de Erik, El Fantasma de la Ópera, quien esconde su deforme rostro tras una máscara mientras compone óperas desde el subterráneo, y atemoriza a los trabajadores. Erik se enamora de Christine Daaé a quien convierte en estrella gracias a que él ha sacado del camino a la prima donna. Cuando intenta cobrar “su comisión” ante Christine, el novio de ésta, el vizconde Raoul de Chagny, se enfrentará a él hasta acabarlo. Bueno, dijimos que estos feos estaban enamorados, no que terminaban ganadores.
MI NOVIO ES BIEN MONO
Hay quienes se vuelven locos de amor, pero en el caso de King Kong la cosa se pone peor. Es cierto que las gorilas de 30 metros de altura andan escazas en la selva tropical, y que la actriz Ann Darrow (Fay Wray o Naomi Watts en las versiones de 1933 y 2005) o simplemente Dwan (Jessica Lange, en la versión de 1976) fue una especie de regalo de parte de los nativos de Skull Island pero, ¿en qué estaba pensando? Esa relación no tenía futuro. ¿Cómo iba a tener hijos con una persona del tamaño de su mano? Al menos Margarito Machahuay no se la buscó tan pero tan chiquita.
NO ERA TAN MOSCA
Lección uno al momento de teletransportarte: verifica que no haya bichos en tu telépodo. En la película La Mosca, André Delambre (David Hedison) primero, en la versión de 1958; y Seth Brundle (Jeff Goldblum) después, en la de 1986, cometieron el error de no usar algún insecticida antes del viajecito y terminaron convirtiéndose en un díptero gigante. Suficiente argumento para matar el amor. En el primer caso, André es aplastado por su esposa Hélène (Patricia Owens) con la ayuda de una prensa gigante (bueno, al menos al que era más hombre que mosca, porque en esta versión salen dos seres. El otro sufre otro final), mientras que en el segundo, una escopeta en las manos de Verónica Quaife (Geena Davis) acaba con la vida de Brundle mosca. En ambos casos, los hombre mosca pidieron ser asesinados previamente. Hubiesen preferido morir de amor, pero un balazo o un matamoscas a veces ayuda.