Vanessa Saba:
Fue nuestra portada hace tres años, cuando aún no se había casado con el director Frank Pérez Garland. Hoy repite el plato, acompañada por Daniela Sarfati. Ambas comparten roles en la obra El celular de un hombre muerto. La tecnología no es lo suyo, pero duda que pueda sobrevivir sin un celular.
Por: Luis Casassa
He aprendido que nunca se debe decir “jamás”. Podría presuponer que jamás haría una serie de cosas: matar a alguien o robar, pero no lo sabes hasta que no te enfrentes a eso. Solo puedo asegurar que jamás diría jamás.
Odio cuando la gente no es amable. Una vez intervine cuando un hombre le gritaba a su hijo en la calle, le metió un coscorrón. Le dije desde la acera del frente que no le hable así al niño. La falta de cortesía, la tosquedad me irritan mucho. Me bajonean.
Lo mejor que me ha dado la vida es la vida misma. Soy agradecida de lo que tengo, pero soy muy insegura. Cuando estoy así pierdo un poco la perspectiva, no valoro las cosas bonitas y las oportunidades. Trato entonces de reubicarme.
Cuando era pequeña deseaba que mi ataúd fuese de vidrio. No sé si era por los cuentos de hadas pero quería que no lo entierren, que estuviese sobre la tierra para que si me despertaba pueda salir fácilmente. No he vuelto a pensar en eso.
Le temo a la muerte. No soy materialista en términos de comprarme cosas, pero soy muy arraigada a lo terrenal. Soy una miedosa.
Si pudiese, no le contestaría el teléfono a los acreedores. Sobre todo a los bancos que te llaman cuando te has demorado un día en pagar una deuda. Me atormentan.
Soy una taba utilizando la tecnología. El Ipod lo uso porque Frank (Pérez Garland, director de cine y su esposo) mete todas las canciones ahí, pero yo no lo sé usar. La computadora la uso en lo más básico. No sé nada de carros. La tecnología en general no la manejo. Nunca me interesó mucho tampoco.
El celular es indispensable, la época así lo ha determinado. Me parece un gran invento, sobre todo para emergencias. Te pueden ubicar en cualquier momento y lugar. No sé si podría desconectarme completamente de él como mi personaje.
Recién tengo Facebook, me he resistido mucho tiempo a crear una cuenta pero al final empecé a sentirme un poco anulada al no tenerla. No lo uso mucho, todavía no entiendo cuál es su real utilidad. Me imagino que estar ahí, existir. A Twitter no me pienso meter porque es más vicio aún.
Nadar me gusta tanto como actuar. Aunque son cosas totalmente distintas. La natación es muy rica. Te desconectas. Gozo del agua en general. Incluso lavar, todo lo que tiene que ver con agua, el sonido del agua o la sensación que produce.
Jamás volveré a tomar tequila en cantidades poco adecuadas. No puedo olerlo más. Nos acabamos una botella entre cuatro amigas. Soy pollo y me tomé como 10 shots. Me divertí pero al día siguiente la sensación de la cabeza fue horrible.
La sesión que hice en Dedomedio es un recuerdo muy bonito. La revista me gustó desde que me mostraron el número cero. Me pareció ocurrente, inteligente. Después la he seguido revisando, han aparecido notas muy interesantes. Me parece paja, los felicito por los tres años, sigan adelante.
Constantemente me unto mentol a la nariz. Antes de dormir, de todas maneras debo echarme un poco, porque su olor lo asocio al sueño. Cuando era chica me lo comía por su sabor. Siempre tengo Mentolatum o Vic Vaporub en mi cartera.
Siempre hemos sido muy buenos amigos con David Carrillo. Trabajé con él en muchas obras. Ahora voy a trabajar nuevamente con él después de mucho tiempo.
Si de algo estoy segura es que no estoy segura de nada. Antes era más categórica pero me he dado cuenta de que estoy tan perdida como todo el mundo.
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10/06/2010, 20:35