Daniela Sarfati:
Ha pasado de representar a Susú, la joven pinky de Al Fonfo hay Sitio, que vive en un mundo superficial, a una amante bastante fría, dura y calculadora. La vida le ha dado su mejor papel: el de una actriz y madre a la vez.
Por: Luis Casassa
Odio el tráfico. Antes no lo hubiese dicho, soy muy paciente, pero en estos últimos meses ya es demasiado. Tengo que salir media hora antes por si acaso me encuentre una calle cerrada. Mi única salida es escuchar música.
Lo mejor que me ha dado la vida es mi hijo. Es inexplicable el vínculo que puede tener una madre y su hijo. Es demasiado. Él se llama Facundo y tiene tres años y medio.
Juego mucho con Facundo. Le encanta que sea Sally, la muñeca de trapo de El Extraño Mundo de Jack, su película favorita. La ve casi todos los días.
La gente ignora que cuando actúo me entrego. No es un trance exactamente pero creo que te conviertes en otra persona por un momento. Es distinto cuando tienes al público delante. Tengo la seguridad de que si un actor no se cree lo que hace, la gente no se lo va a creer tampoco.
Sobre el escenario me siento feliz. Me encanta. Gracias a Dios he podido vivir de la actuación toda mi vida. Si no he actuado por lo menos he hecho vestuario o algo de producción. Dicto talleres de desarrollo personal pero sobre la base de la actuación.
El celular es un mal necesario. Me mantiene al tanto de mi trabajo, de cómo está mi hijo. A veces me gustaría que no exista pero sé que lo debo tener encendido. Trato de desconectarme los fines de semana, pero es complicado.
En tres años mi vida ha cambiado radicalmente. En el 2007 me hice mamá. Mi familia ha crecido y está más sólida.
Jamás olvidaré mi época de Nubeluz. Lo que me queda de esa época son las personas que conocí que las veo hasta ahora. Nubeluz marcó una etapa de mi vida Ahí formé mi segunda familia.
Hace unas semanas tuve un desayuno glúfico, con Rossana Fernández Maldonado, Marco Zunino, José Val, que no está acá en Lima pero igual llamaba por teléfono.
Las personas no saben que siempre digo la verdad. No creo que haya momentos en que sea mejor maquillar las cosas. Sinceridad total.
No le temo a la muerte. Es algo en lo que en realidad no pienso mucho pero siempre lo he tenido claro. No creo que sea malo, simplemente cumplimos una misión en la tierra. Aún no creo que yo haya cumplido la mía.
Si muero, no me gustaría sufrir. Quisiera que sucediera de golpe. No ser una carga. A veces una noticia fuerte pasa más rápido. Si supiese que me quedan tres meses de vida me dedicaría a mi familia.
Mi sueño sería trabajar con Johnny Depp. Me gusta mucho como actor. Además, desearía que nos dirija Tim Burton. Me hubiese gustado hacer algún personaje de Alicia en el País de las Maravillas. Es lo que me gusta de Tim Burton como director, que siempre construye personajes que te gustarían hacer.
El papel más difícil que he hecho fue Pamela de Bala Perdida, una brichera cusqueña. Tuve que pasar por varios procesos físicos, cambios radicales, bajé de peso, me pinté el cabello de azul y morado, tuve que aprender a fumar y tuve escenas muy fuertes. Todo totalmente opuesto a como soy. Fue todo un reto.
Me gustaría interpretar a un personaje de ciencia ficción. Por ejemplo, El Cuervo de Brandon Lee. No me gustan los héroes, prefiero los antihéroes porque tienen un conflicto pero al mismo tiempo luchan por lo que creen.
Estoy segura de mí misma. Es algo que he ido ganado con el tiempo. Este año me he sentido segura como ser humano, he dejado muchas cosas que tenía en la "mochila”. Definitivamente ha sido un año de limpia.
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Por: Luis Casassa
Brasilia es una ciudad que sorprende: los más necesitados tienen casa propia gracias a un programa del Estado, mientras que los pobladores de clase media deben contentarse con alquilar una; una botella de leche es más barata que una de agua y el fútbol no es el deporte que más apasiona a los basilienses. Pero sobre todo, no hay quien no quede impresionado con su espectacular arquitectura.
08/09/2010, 19:44
Por: Por: José Tsang
Ex bloguera, narradora, adicta al chocolate antes que al wiro e hija del presidente de la República, Carla García Buscaglia (Lima, 1975) ha publicado Queloide (Editorial Solar), mezcla de declaración de principios, bitácora íntima y revolución escrita desde la cama en la que proclama: conózcanme por quién soy, por lo que hago y no por mi apellido. No le pide permiso a nadie aunque se sorprende de que nadie le diga: “Oye, fíjate bien en lo que escribes”. Ni desde Palacio.
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22/07/2010, 04:33
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10/06/2010, 20:35