Viernes, 10 de setiembre de 2010
 
 
Carla García Buscaglia: “No tengo sangre real, ni soy la hija de un emperador japonés”
Ex bloguera, narradora, adicta al chocolate antes que al wiro e hija del presidente de la República, Carla García Buscaglia (Lima, 1975) ha publicado Queloide (Editorial Solar), mezcla de declaración de principios, bitácora íntima y revolución escrita desde la cama en la que proclama: conózcanme por quién soy, por lo que hago y no por mi apellido. No le pide permiso a nadie aunque se sorprende de que nadie le diga: “Oye, fíjate bien en lo que escribes”. Ni desde Palacio.
Por: Por: José Tsang
1. Del perfil bajo a por qué es necesario dar la cara

Por teléfono dijiste: “Ojalá la nota no sea larga”. También rechazaste ir a un programa de un canal de cable. Con tanta intención de ser caleta, ¿por qué publicas un libro?
El perfil bajo se debe al evidente morbo de “Mira, la hija de Alan ha escrito un libro, vamos a ver cómo es”, “A ver cómo es en las entrevistas”, “¿Cómo se viste?”. Pero todos buscamos reconocimiento, y el que diga que no es un mentiroso. Entonces, lo que me genera conflicto es ese anzuelo de “la hija de Alan García”.

Lamentablemente, así funciona.
Sí, y me pasa con todos. Hace más fácil que me miren pero me cuesta más conquistarlos por lo que soy.

Entonces, no hay afán por ser invisible.
Nooo, soy chica, me gusta que me miren y me digan cosas bonitas.

Nada de la pose de creerse Salinger…
Ni Batman, no soy Bruce Wayne. Me gustaría que la gente lea mi libro. Este se llama “mi primer libro”.

En él haces una cita: “No pienses en mí como el producto de mi contexto. Yo hago mi propio contexto”. ¿Queloide es eso, crear tu contexto?
Sí. Todo el tiempo estamos excusándonos: “Ay, a mi papá no le gusta que sea homosexual”. Es como si todos tuvieran una red a la cual caer, cuando no saben contestar por sus acciones. Tu contexto, el lugar donde naciste, tu signo, tu carta astral no tienen nada que ver con lo que haces. Uno tiene que ser dueño de su destino.

Con Queloide cierras una etapa de 5 años de historias. ¿Qué nueva etapa se viene?
Tengo una productora audiovisual, escribo guiones y hace tres meses estrené mi primer documental sobre el Niño Compadrito de Cuzco. Quiero escribir relatos de más largo aliento, quizá menos personales, porque la intención era que los textos del blog nunca fueran publicados.

Mentira…
Nunca. Hasta que apareció el editor del libro, quien me insistió durante 2 años.

Te dedicas a las letras, estudiaste en el Villa María y provienes de un estrato acomodado. ¿Crees generar una impresión de que paras en la Luna?
Creo que no. Y aclaro: no vengo de una familia adinerada, nací en la cuadra 9 de la Av. Arenales, vi cómo todo iba decayendo, cómo se iba un vecino y ponían un telo. Mi abuelita no me dejaba cruzar la pista sin agarrarme de la mano. Los chinos de la bodega –Kike y Toño– eran mis patas. Una vez más: a los 10 años mi papá salió presidente, pero yo venía de una casa cuidadosa de lo que le quedaba de clase media. De la puerta hacia adentro, el mundo era una maravilla; de la puerta hacia fuera, pasaban las primeras combis. Nunca fui una chica villamariana promedio, no nos sobraba plata para ir a Miami.

Apuntaste esta frase de un micro: “Él, como buen amante, no se va a enamorar de mí. Yo, cuando me enamoro, no soy buena amante”. ¿Te identificas?
Me identifico definitivamente, y es que cuando me involucro todo empieza a salir fatal, uno empieza a hacer cosas ridículas.

2. La twittera sin paranoias que mató su blog

Queloide nació de un blog. Siguiendo con Internet, ¿te has googleado?
Sí, y salía un link muy importante: “Los hijos de Alan son unos holgazanes con sueldo”. Antes aparecían cosas de mi blog y de mi columna en La República, y de repente me enteré de que soy una holgazana con sueldo. Me dio risa, desde luego.

Es como cuando la gente gritaba en la época de Fujimori: “El pueblo tiene hambre, y Keiko está muy gorda”.
Quizá esas personas forjaron la carrera política de Keiko, pues a veces uno actúa en respuesta a ese tipo de actitudes, más si se burlaban de su físico.

¿Usas mucho las redes sociales?
Creo fervientemente que Twitter mató al blog.

Y Facebook.
Facebook es aún rosa. En cambio, Twitter implica un ejercicio de abstracción absoluto. Con ese límite de 140 caracteres por tweet, tienes que escoger, editar y reeditar. A veces, hay que pensar mucho para que te entiendan.

¿Te cuidas cuando usas las redes sociales?
Hace poco hice un comentario sobre una congresista que twittea desde su blackberry. Puse: “¿Soy solamente yo, o a todos nos da la impresión de que algunos congresistas tienen gramática de ebrios?”. Y eso salió en Perú.21: “La hija de Alan García dice que…” Por suerte, no me afectó.

¿No tienes paranoia al respecto?
No. Más bien me preocupa que nadie me diga: “Oye, fíjate bien en lo que escribes”. Creo que familiarmente, mi persona está separada del resto. La presidencia de la República es la vocación y el trabajo de mi papá, pero yo no tengo sangre real, ni soy la hija de un emperador japonés. Por mis venas solo corre la sangre de Carla García. No me tengo que portar como la gente piensa que me tengo que portar. Vivo de mi chamba.

Algunos personajes públicos, por salud mental, no consumen medios. ¿Es tu caso?
Consumo mucho. No me acuesto sin ver los noticieros. Tengo las principales cadenas de noticias en Twitter. Consulto RPP cada dos o tres horas.

¿No es mucha psicoseada?
Es que tengo un mini trauma. En la época de Fujimori, los militares estaban ahí, mi papá estaba desaparecido y me dije: justo pasa esto cuando no veo noticias. Por eso tengo avidez de noticias. Es mejor estar intoxicado de información que no saber nada.

(¿Quieres seguir leyendo? Compra tu Dedomedio puesss...)
30
Jul
10
nel
esta buena la entrevista.pero yas alio otra escritora tetsuko suarez sotelo. es tan buena k su couster es pachangera. parece ser k su libro . va ser el andar diario de una chica atontada.




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