Los críticos siempre enarcaron una ceja frente a la banda compuesta por Raúl Romero, Fernando Ríos, Pedro Silva, Pablo Boner y Héctor Llosa (quien reemplazó a Alfredo Sillau), pero el fallo final del respetable está estampado en unos cuántos hechos irrefutables: ¿quién puede negar haber cantado más de una vez Los patos y las patas camino a la playa un fin de semana? ¿Quién no descargó la furia de sus despechadas hormonas poniéndole nombre y apellido a La pacha? ¿Quién no renegó de los ochenta y noventa al ritmo de Las torres? Los pioneros del chongorock celebran, tras 22 años de vida artística, sus 20 años de existencia con Larga duración. El disco, que imita el tallarín de los viejos long play de vinilo, trae 41 temas entre clásicos e inéditos, y es un compendio que nos permite entender la relevancia de la banda y el por qué resulta irresistible gritar el coro de: “negra, negrita… negra coche’tumadre”.
¿Cómo piensan hacer negocio con un disco físico en el paraíso de la piratería?
Pedro: Vendiéndolo barato. Así al pirata no le sale a cuenta. Lo malo es que a nosotros tampoco.
Fernando: Por cada disco vendido perdemos tres soles (jajaja).
Pedro: No, mentira, no perdemos, pero tampoco vamos a volvernos millonarios. El tema era que queríamos sacar el disco de los 20 años, con todo lo que ha sido el grupo durante este tiempo, y la única manera era con un disco físico. Hacemos que llegue un disco original a nuestro público que es lo que queremos.
Fernando: La idea es que se pueda costear, reinvertir el dinero y sacar más discos.
¿El nombre Larga duración alude a los antiguos LP de vinilo o es una propaganda a algún preservativo con retardante?
Pedro: Un poco esa era la idea (la primera, no la del condón), además de aludir a los 20 años de la banda.
Fernando: Nosotros nunca sacamos un long play, porque dejaron de salir a fines de los ochenta. Cuando sacamos nuestra primera placa fue en casette. Es la primera vez que sacamos un long play, de cartón pero al menos es long play.
Héctor: Además el styling de las fotos acompaña la idea de los setenta.
“Nacieron” en los noventa pero se han ido hasta los setenta para graficar el disco
Pedro: Cuando uno se va a al extremo, todo se entiende mejor.
Héctor: Los setenta no fueron poseros: el hippie que se vestía como un loco es porque era así.
Fernando: La ropa de los ochenta era muy pacharaca.
Héctor: Con el glam todos se maquillaban, pero veías a los de Poison que salían a la calle y se habían lavado la cara. Los setenta fueron más auténticos. Verlo a Pedrito con su peluca afro nos hace acordar cuando veíamos Starsky & Hutch.
¿Qué ha cambiado en dos décadas en la banda?
Fernando: Bueno, lo que ha cambiado es Pablo, él antes pasaba por la puerta tranquilo, ahora… Antes íbamos de viaje en un carrito enano, cada uno cargaba sus cosas, subíamos a un escenario chiquitito, el sonido era pésimo.
Pedro: Tocábamos tres o cuatro veces por semana, íbamos a hoteles deplorables. Y como dice Fernando, cada uno se cargaba sus cosas, no había eso de “el plomo te ayuda”.
Fernando: Pero Andábamos felices. Una época muy, muy bacán.
Pedro: Había un buen ambiente y te podías hacer un tour musical. En una noche podías ver a Los Nosequién, a Frágil, a Pedrito y a Arena Hash. Había una movida fuerte.
Cuándo hablan de 20 años de carrera, ¿Esto les quita jale con las groupies?
Fernando: Lo que nos quitamos son dos años, porque ya vamos a cumplir 22.
Pedro: El disco estaba pensado para salir exactamente a los 20 años y debido a nuestra indolencia ha salido recién ahora.
Héctor: Y las groupies también tienen 20 años de groupies, así que no hay problema.
Pedro: Nuestras groupies tiene 40 años, están casadas, con hijos y no quien saber nada de la banda.
¿Qué tanto ha cambiado las cosas en el ambiente musical en este tiempo?
Fernando: Cuando empezábamos, nos dimos cuenta que el trato al grupo peruano era muy diferente al de los extranjeros. Si tocaban Enanitos Verdes y NSQ, nosotros tocábamos a un costado con una batería de piel de chancho con pelos. Hemos ayudado a acortar ese camino. Éramos bien exigentes.
Pablo: No se les veía como banda, sino como músicos que tocan por horas.
Pedro: Decían que éramos unos engreídos de porquería porque pedíamos el mismo trato que a los extranjeros. Pablo siempre pedía un baño en el camerino, pero nada.
Fernando: Una vez en Iquitos, le tocaba a Pablo hacer un solo, todos bajamos el volumen para que suene el piano y nada, Pablo no estaba. Había ido al baño. Y el Toyo, que trabajaba con nosotros en esa época gritaba: “¡se ha ido a cagar, ya viene!”. Dejamos de tocar y explicamos al público lo que había pasado.
Pedro: Y a los tres minutos todo el público gritaba: “¡cagón, cagón!”
Por ahí que si el público no hacía bulla, el “solo” se hubiese escuchado…
Pedro: Un solo intestinal.
¿Por qué un tema como Lechuza gorda (habla Abimael), nunca salió?
Fernando: El 92 era fue una época convulsionada y la disquera no se mandó a sacarla. Nos dio sus razones y nos empezamos a asustar.
Sin embargo Las torres, era un tema que de arranque hablaba de terroristas
Pablo: Tenía una temática más general. Nos burlábamos del policía del abogado, de los políticos, del gobierno. En el diario Marka pusieron que éramos un grupo no democrático porque hacíamos corales no democráticos. Y que éramos unos pequeños burgueses que de pronto nos dábamos cuenta de la realidad nacional. Se molestaron porque decíamos que el MRTA era un grupo guerrillero y no ellos.
Fernando: Lechuza gorda es una crónica divertida de lo que pasó. Cómo fue la cosa.
El inicio de la canción habla de terroristas tumbando torres, sin embargo la gente la toneaba. ¿No es paradójico?
Fernando: En su momento fue como una fuga. Había un miedo ahí y bailarlo era una forma de evitarlo.
Pablo: Cuando pasó esa etapa, la canción se convirtió en una celebración, por dejar atrás lo nefasto que fue el pasado.
Acá entre nos… ¿A quién le dedicaron la canción La pacha? ¿Nos pueden jugar el teléfono o luego de dos décadas ya no es conveniente?
Raúl: La pacha es imaginaria. Nació como una idea general de conquista-desilusión, aunque con el tiempo han ido llegando candidatas a asumir el rol.
¿Han pensado en algún político actual para una canción?
Pablo: Los años de experiencia nos hicieron ver que la gente tiene derecho a cambiar, entonces hacer una canción con nombre propio… tú puedes hacer un tema sobre la corrupción, pero hablar de un nombre, es etiquetarlo de por vida. En ese sentido no vamos a hacer más canciones con nombre propio. El tema político y social siempre va a estar presente, pero que me digas: “Hazle una canción a Humala”, no.
Fernando: Por eso la canción Tierra del sol que hizo Pablo, que habla de un tema social pero desde otra perspectiva: del orgullo de ser peruano que antes no había. Como el de Red Hot Chili Peppers, que no se saca el polo para nada.
¿En algún momento se han sentido atrapados por la etiqueta de “chongo rock”?
Fernando: Hace unos años salió en un periódico, y no hablo de cualquier periódico, una lista de las 10 peores canciones del rock nacional. Y de las 10, la peor era Ballena azul.
Pablo: Y Pedro Cornejo sacó un disco Lo mejor del rock nacional y ponía a Las torres, pero adentro decía que era una porquería. Yo me pregunto, ¡por qué pones “lo mejor del rock nacional” si vas a rajar! Mejor no la pongas.
Pedro: Siempre hubo una exploración entretenida. Nunca dijimos “Ya, ahora vamos a tocar el vals impecable”. Era divertirnos, y dentro de la diversión ver hasta dónde podíamos llegar. Walter es un disco un poco más serio, musicalmente exploramos otras cosas y gustó.
Raúl: Hicimos mucha presión a las disqueras para exportar lo nuestro y nos decían: “No, ustedes son muy locales, quién va a saber fuera de Perú qué son las pachas” sin embargo el mismo promotor de esa disquera se fue con su disquito a las radios para que pongan “Watanegui consup”.
¿Qué es lo más raro que les ha pasado por ser miembros de los NSQ?
Raúl: En verdad, si te pones a pensar, lo más raro que puede pasarte por hacer un par de canciones es que la gente pague por verte. Pero en términos de anécdota, podría ser haberme encontrado con la hija de Chirinos Soto y tratar de explicarle que se respeta a su papá (que en paz descanse).
¿En estos 20 años ha habido algún elemento tipo Yoko Ono que haya causado cierta incomodidad dentro del grupo?
Fernando: Siempre ha habido, pero nada muy grave. Esas son justamente las cositas que hacen que el grupo dure tanto tiempo. Siempre nos estamos peleando, somos como hermanos que se bronquean a cada rato, pero no por eso dejan de ser hermanos. Está Pedrito con sus estupideces y hay que aguantarlo.
¿Cuál es la diferencia de subir al escenario con veintitantos años a hacerlo ahora?
Raúl: Creo que ahora hay más escaleras, ¿o es mi impresión?
¿Tenemos NSQ para 20 años más?
Fernando: Nosotros vamos a estar ahí con seguridad. La pregunta es si tendremos público.