Y ahora muchos se admiran por el pragmatismo de Ollanta, cuando toda su carrera política ha sido una sucesión de acomodos y reacomodos de acuerdo a la tonada que le ponían. Su ideología se podría resumir en la idea que hubo detrás de su “gran transformación”: “No les gusta mi plan de gobierno. ¡No importa, tengo otro!”. Inspirados en esta forma de manejar el gobierno (que tantos orgasmos ha producido en algunos directores de diarios), proponemos otras medidas pragmáticas para sacar adelante por fin al país.
Se levanta la sesión
Si hay cosas innecesarias en el Gobierno esas son las reuniones de trabajo para discutir un tema que todos terminarán aceptando –a menos que quieran regresarse a su casa. Son innecesarias y nada prácticas. La alternativa es sencilla: cada ministro y funcionario debe tener activado el Twitter las 24 horas del día para recibir las indicaciones correspondientes, sin opción a responder, salvo que sea para pedir más trabajo o para hacer retwit. Exacto, como en los tiempos del Chino y su famoso beeper. ¡Maestro!
Menos es más
Si la primera crisis del gabinete se produjo –entre otras razones–, porque cada ministro decía lo que le daba la gana, el cambio de premier y de once titulares de cartera no es la solución: ellos también hablan. El problema es que hay demasiados ministerios por controlar (18). Para este panorama tan poco práctico, la solución es reducir las carteras hasta lo estrictamente necesario. Y en esta faceta de Ollanta, ¿qué es lo que más le importa?: el MEF, por supuesto. Por las dudas, que se quede el premier Óscar Valdez, para darle su tatequieto a quien se oponga.
Muerto el Congreso, se acabó la rabia.
Más que un efectivo contrapeso del poder, el Congreso es una fuente inagotable de escándalos y zancadillas al Ejecutivo. ¿Dónde se ha visto que cualquier norma que proponga el presidente tenga que ser aprobada antes por una sarta de inútiles? Entonces seamos prácticos, adiós Congreso y punto. Y cuando decimos “punto” es “punto”, eso de crear un Congreso a la medida, como hicieron Fujimori, Chávez, Correa y Evo es también otra pérdida de tiempo.
Mejores negociadores
¿Cuál es la mejor manera de superar un diálogo entrampado con autoridades y líderes regionales intransigentes? Correcto, mejores negociadores. Pero no por parte del Gobierno, hablamos de cambiar a esas autoridades y líderes por otros más “dispuestos” a tranzar. Todos los días desaparecen personas, pasan accidentes o se descubren anticuchos que pueden llevar a ciertos indeseables a la cárcel. Eso es lo de menos. Lo importante es que los incómodos y retrecheros ya no sigan en la negociación y que quienes sean sus sucesores entiendan el mensaje. Instalar insufribles mesas de diálogo, convocar a millonarias auditorías ambientales, ya fue.