Ya casi es un deporte nacional rajar de la prensa. Que porqué no fueron críticos con Keiko, que porqué se la agarraron solo contra Rosario, que porqué siempre sacan solo lo malo y un largo y grueso etcétera. Y sin embargo, la gente sigue prendida al televisor, escuchando la radio o leyendo su diario pujando en el baño. Amor y odio, le dicen. Nosotros, tan propositivos como siempre, queremos más bien sacar algunas lecciones del gran despliegue informativo durante este 2011, para que en las próximas campañas electorales o el próximo escándalo mediático, ya sepas qué te están ocultando.
1. La mejor manera de hacer ganar al candidato que queremos es apoyando al que no queremos. Otra vez ha quedado demostrado que en vez de ser una gran ventaja electoral, el respaldo de los medios a un candidato es un mal augurio. Pasó con Vargas Llosa, Lourdes Flores y volvió a suceder con Keiko Fujimori. Pero en vez de seguir lamentándose, esta paradoja puede convertirse en una efectiva arma para las próximas elecciones. Tomen nota amigos de Perú 21, La Razón Correo, Canal 4 y otros. Se imaginan qué hubiese sucedido si en vez de despanzurrar solo a Humala, el Grupo de El Comercio se la cargaba en contra de la hija del ex presidente Fujimori y más bien ensalzaba al ex militar como él único capaz de asegurar la gobernabilidad. Exacto, ahorita Fujimori ya estaría libre.
2. Los medios te indican en forma veraz y oportuna a qué no le debes prestar atención. No colocarán presidentes, pero sí saben decidir, casi sin que te des cuente, sobre qué temas vas a destrozar tu hígado todo el día o el resto del mes y a qué otros no le vas a dar ni la más mínima importancia. Es decir, direccionan tu indignación por ti Durante las elecciones generales ¿supiste qué tan contradictorio o insulso era el plan de gobierno de Keiko Fujimori? Claro que no, porque de lo único que casi todos los medios hablaban era del plan de gobierno de Humala. ¿O supiste cuántos otros padres buscaban también a sus hijos perdidos desde hace más de un año? Tampoco te enteraste, porque los medios hicieron que solo te ocupes del caso Ciro Castillo. ¿Ahora si la captas?
3. Mientras más enemigos tengan los dueños de un medio, habrás más y mejor periodismo de investigación. Nunca como en un periodo electoral, el periodismo de investigación llega a sus máximos niveles de excelencia (testimonios reveladores, documentos exclusivos, audios y videos secretos que de pronto salen a la luz). Y si bien, el único inconveniente es que se centra en aquellos candidatos que por una extraña coincidencia no gozan de la simpatía del dueño o dueños del medio, entonces, la solución es sencilla: hagamos que esos dueños medios se peleen más con el resto del mundo (políticos, empresarios, artistas) y verás cómo el periodismo se convierte en un efectivo instrumento de fiscalización del poder.
4. Así como existe un mundo bizarro, existe también un periodismo bizarro que reporta lo contrario de lo que es. No es cierto que durante las últimas elecciones, el periodismo de investigación haya operado en sentido inverso. Es decir, que en vez de informar lo que los hechos y datos le revelaban, reportaban lo que no revelaban, provocando más de un corto circuito en su público lector. Muchos citan, por ejemplo, el caso de aquel diario que aseguró que Humala sí había recibido dinero de Chávez, tomando como sustento una conversación chuponeada en la que más bien se sostenía lo contrario. En realidad, lo que estaba haciendo ese medio (Perú 21) era demostrar que el mundo bizarro de los comics sí existe en el Perú, un mundo donde todo ocurre al revés. Un logro periodístico que no ha sido valorado en toda su dimensión, tal vez sí en ese otro mundo.
5. Cuando no se sabe si lo que se anuncia en la portada de un diario será lo mismo a lo que se informe en su interior, eso se llama periodismo de suspenso. Lo que parecía un intento por tergiversar las informaciones en las portadas de los diarios, en realidad se trataba de la aplicación de una nueva forma de periodismo: el periodismo de suspenso, que busca incrementar y hacer más dinámica y participativa la lectura. ¿En qué consiste? En generar la duda por saber si lo que dice una portada es lo mismo a lo que dice el desarrollo de la noticia; y en incentivar la compra del diario como única manera de salir de esa duda. Y listo. ¿Cómo se generó esa duda? Fácil. Mediante la difusión de varias portadas falsas durante un periodo de prueba (como el pago chavista a Humala o que Rosario vio caer a Ciro, entre otros) para que la gente ya no estuviera segura de lo que estaba leyendo. Mercadotecnia del futuro, le dicen.
6. Mientras más chico y flacucho el pez, todos contra él; con los peces gordos nunca te metas. Es verdad que habrá muchos personajes de peso (corruptos) con quienes uno nunca se podrá meter dada sus influencias, contactos, poder y un largo etcétera. Pero eso no puede limitar el rol fiscalizador de la prensa, porque para eso precisamente están esos políticos de medio pelo o personas sin capacidad de reacción, metidas en delitos menores, a quienes sí se les puede dar con todo. Por ejemplo, mientras el diario El Comercio dijo muy poco sobre el affaire Chehade -tal vez porque comprometía a una de sus principales anunciantes- sí se engolosinó despachándose a su gusto en contra de una impresentable roba-cable que cada vez que hablaba se embarraba más. De esta manera, el compromiso con la verdad por parte de la prensa, se mantiene intacto.
7. El periodismo de investigación es la mejor oportunidad para poner en práctica tu serie policial favorita. Si eres fanático de series de CSI New York, Miami y Las Vegas, Cold Case, Without a trace, La Ley y el Orden, Criminal Minds, entre otros, qué esperas que no haces periodismo de investigación. Aquí puedes emular a tus héroes televisivos y elaborar todas las teorías que desees sin preocuparte por su impacto. Total, no estás obligado en trabajar metodológicamente porque no eres ni policía ni fiscal, ni tampoco estás obligado en sustentar con pruebas todas tus acusaciones porque no eres juez. Tu chamba solo es especular. Con el caso de Ciro Castillo, muchos periodistas se lucieron: “Hubo un tercero que tomaba las fotos”, “Rosario en realidad nunca se perdió”, “Rosario Asesina”, “Fueron los policías”, “El ex suegro del Rosario es el que mueve todo”, etc., etc. Ni Sherlock Holmes.
8. Nada democratiza más a la información que la necesidad de un buen titular. Si antes los medios segmentaban al público entre serios y chichas y decidían arbitrariamente qué tipo de información debían recibir cada uno, esta vez la necesidad de un titular ha permitido que se rompan las diferencias y todos puedan recibir la misma información. Una forma de inclusión informativa, para estar a tono con el gobierno. Por ejemplo, esta vez fue Caretas (una revista “seria”) el único medio que publicó la foto del joven aliancista Walter Oyarce con el rostro y cráneo destrozado. Y fue América Televisión y La República (medios “serios”) los únicos que difundieron en su mejor horario y espacio la fotografía del cadáver, ya en estado de descomposición, de Ciro Castillo Rojo. Un gran paso hacia la reconciliación nacional.
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